Confesión, mi vida y el lupus

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Recuerdo el día que fui al medico a acompañar a mi amiga a reclamar unos exámenes, la verdad ni siquiera recuerdo qué tipo de examen era, pero algo que jamás olvidaré es que un doctor sin siquiera conocerme, sin siquiera yo ser afiliada a esa EPS, se acercó a mi y me dijo: “Usted debería ir al médico y hacerse éstos exámenes; usted tiene cáncer”. Mi amiga me miró y solo dijo: “Ese man esta re loco, no le ponga cuidado” pero por más que intenté ignorar lo que dijo, ¡todo el día la frase me sonaba una y otra vez!, ¡me intranquilizó todo el día!

Aunque intranquila estaba continué mi vida como si nada, pero casi un mes después, decidí tomar el teléfono y solicitar una cita médica; personalmente odio los hospitales y me parece que estamos en un país con un pésimo sistema de salud, sin embargo, malo o no, debía ir al médico porque aunque continué con mi vida la duda que habitaba en mi era realmente terrible.

Como todos supondrán, la cita médica me la dieron casi para mes y medio después, pero sin duda alguna fue lo mejor que pude hacer, físicamente yo me sentía muy bien pero internamente no lo estaba después de lo que me dijo aquel medico. Además, sufría de gripe más de lo normal y mis pies siempre permanecían hinchados, pero como raro, yo lo veía normal hasta el día que fue a cita médica; pues bien, el hinchazón de los pies no era normal y la gripe tampoco, me realicé los exámenes que solicité y 20 días después me dijeron que tenía lupus, no era cáncer pero es una enfermedad que es algo grave.

Para quienes no saben, tu sistema inmunológico ataca tus propios tejidos cuando tienes Lupus; por eso se me hinchaban los pies y por eso siempre tenía gripe. Resultó ser que el doctor tenía algo de razón, no tenía Cáncer como lo pronosticó, pero si tenía una enfermedad que debía ser tratada.

Cuando conocí el resultado se lo conté a mi familia, muchos no sabían que era así que se los expliqué y ellos me han estado acompañado en todo este proceso, para mi no fue fácil conocer la verdad pero sin duda alguna era totalmente necesaria o de lo contrario iba a morir. Por otro lado, decidí renunciar al amor porque no quería ser un impedimento en la vida de otra persona, decidí terminar la carrera y hoy día soy contadora. Han pasado ya 8 años desde que me enteré de mi enfermedad, me han dado la oportunidad de trabajar en diferentes empresas y durante el último mes me empecé a sentir super mal de salud, me incapacitaron casi durante 20 días y me dijeron que debían amputar una de mis piernas, ¡no se alcanzan a imaginar la tristeza que estaba sintiendo dentro de mi!…

Una vez más, Dios tocó a mi puerta. No quiero sonar super católica, cristiana mamerta, pero en verdad fue así, ¿por qué lo digo? El primer doctor que mencioné en el primer párrafo para mi, fue un ángel, realmente no encuentro ninguna otra explicación, ¿cómo puede una persona de la nada decirte que te hagas exámenes porque padeces de una enfermedad sin siquiera conocerte? Para mi esas cosas son milagrosas, no tienen explicación, yo había ido muchas veces al médico y jamás me habían dicho algo así, tenía 20 años y nadie sabía que yo tenía Lupus hace 2 años atrás, y por otro lado, cuando digo “Una vez más, Dios tocó mi puerta” es porque así fue, pero esta vez en forma de amiga.

Le conté a una de mis amigas que iba a renunciar al trabajo porque me quitarían un pie y ella se enojo demasiado conmigo, no podía creer que no solo hubiese renunciado al amor de otra persona, sino que ahora iba a renunciar a lo único que me medio distraía en la vida y me hacía feliz que era mi trabajo,  me dijo que pagará un doctor particular, una medicina prepagada y que me diera otra oportunidad, que probablemente la EPS me estaba dando una información que no era, pero eso no fue lo más duro que me dijo, me hizo caer en cuenta de algo que nadie más me había dicho. 

Yo había estado ahorrando durante años todo mi sueldo para adquirir un gran lote y poder vivir allí con mis padres, lejos de todas las criticas e insultos de quienes me veían como una persona rara por el echo de caminar diferente, vestir diferente, tener la piel diferente y en fin… En casa yo no aportaba ni un solo peso porque mis padres no me lo permitían, así que mi sueldo durante 8 años ha estado en el banco sin ningún movimiento… Y bueno, aqupi va lo que mi amiga me dijo: “¿Para que va a tener un lote si no podrá recorrerlo, para qué un lote si no podrá caminar o correr junto a su familia sintiéndose orgullosa de lo que adquirió?” Realmente siento que fue muy cruel, pero fue dicho  con toda la sinceridad y amor que una persona puede sentir, no hay dicho más cierto que: “la verdad duele” y eso fue lo que me impulsó a pagar una medicina prepagada, en verdad no era por ser tacaña,  era el hecho de que tenía un sueño que igual voy a cumplir pero no me estaba dando cuenta que por ahorrar y ahorrar no estaba cumpliendo con la primera parte del sueño que era mi salud.

Así que nada, pagué la medicina prepagada y hoy estoy mucho mejor, efectivamente la EPS se estaba equivocando y ya no quiero volver a renunciar a nada, quiero empezar de nuevo, una enfermedad no impide que seas feliz y hasta ahora me estoy dando cuenta de todo esto gracias a ese ángel llamado amiga.

 

 

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